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La Conferencia de las Partes, COP, de Chile se celebrará en Madrid del 2 al 13 de diciembre. La COP es el órgano de decisión de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC por sus siglas en inglés). La primera COP se realizó en Berlín en 1995; la última, COP24, en Katowice, Polonia, en 2018.

Pocos días después del Sínodo Amazónico nos encontramos en Madrid con Pedro Sánchez y Asunta Montoya, de la Red Iglesias y Minería. Esta alianza se inició en Lima en 2013, continúa sumando una pluralidad de entidades y comunidades vinculadas a distintas confesiones, y está hermanada con REPAM, CIDSE o VIVAT. Ha celebrado cuatro asambleas desde entonces, más dos encuentros de comunidades afectadas por la minería en Latinoamérica.

Como eco del reciente Sínodo de la Amazonía, REDES ha tenido la oportunidad de entrevistarse en Madrid con distintos actores de entidades del sur implicadas en el cuidado de la Casa Común y la denuncia de su deterioro.

Llevamos dos jornadas intensas alrededor de la COP. Además de los resultados técnicos que dará la cumbre, sin duda está sirviendo para que muchas personas tomemos conciencia sobre la situación crítica que vivimos y la necesidad de cambiar.

 

En la marcha de ayer las entidades eclesiales caminamos junto al resto de la sociedad, plural y diversa. Desde la oración preparatoria se sentía la necesidad de sumar, sin protagonismos y con humildad, ofreciendo lo que somos junto al resto de la sociedad para soñar nuevos camnios, nuevas formas de relacionarnos con el resto de la Creación.

 

 

El día previo el multitudinario foro La cumbre del cambio climático y el cuidado de la casa común comenzó con mucha intensidad. El secretario general de la Conferencia Episcopal enmarcó las líneas de toda la mañana en la Laudato Si‘, advirtiendo con claridad de la sugestión de las „empresas verdes“ que son las mismas que lideran el capitalismo global excluyente. Llamativo también su recordatorio de que el único de los antiguos ODM que se consiguió relativamente fue el vinculado a la salud reproductiva. ¿Es reducir a la especie humana la alternativa que nos puede sacar de la crisis ecosocial?

 

Ante más de doscientas personas, incluyendo participantes de diversas entidades de REDES, la representante de Caritas Internacional destacó que la COP21 de París relacionó ya pobreza con sostenibilidad ambiental, pero sin cuestionar el modelo económico y abriendo paso al mercadeo de cuotas de emisiones de CO2. El reciente Sínodo Amazónico está en consonancia con lo que la Iglesia puede proponer a esta COP25: la técnica, y mucho menos la economía sin espíritu, no pueden resolver la crisis. La especificidad del documento Laudato Si‘ es aportar la lectura espiritual de la situación, en su diagnóstico y sus propuestas. Esto se concreta en que el objetivo ambiental debe ser la reducción global y efectiva de emisiones, cuidando de que las soluciones locales respeten los derechos de los pueblos, especialmente de los pueblos originarios. La transición hacia el nuevo modelo debe hacerse con justicia y con mecanismos para favorecer a los que menos han tenido que ver en generar la crisis.

 

Las opiniones desarrolladas en el foro animaban a llevar la Laudato Si‘ a todos los niveles, desde las poblaciones más vulnerabilizadas hasta las que toman las decisiones políticas. Y las iglesias tienen la capacidad estratégica de permear todos los estratos sociales y todas las culturas. En ello hemos empeñado la campaña Si Cuidas el Planeta, Combates la Pobreza.

 

Estamos en cuenta regresiva, el año que viene termina el plazo que se dieron los estados en París para reducir las emisiones hasta evitar llegar al calentamiento de 2 ºC. Entre el negacionismo y el catastrofismo, ante un panorama complejo, la esperanza cristiana y la de todas las tradiciones religiosas ofrece una vía que debe suponer una revolución antropológica. Contamos con los dones recibidos, empezando por la inteligencia y la capacidad de fascinarnos ante la Creación, para recordar nuestra capacidad de cuidar. Y podemos ver signos de esperanza, como las mejoras de la movilidad urbana, los éxitos con la capa de ozono, las campañas de desinverión que se oponen a seguir engordando el sistema opresor... Y queremos reivindicar la educación como apuesta de futuro.

 

Esta crisis nos ofrece una oportunidad de retornar a nuestras raíces, al Génesis, redescubrir nuestras tradiciones religiosas en un nuevo lenguaje, nuestro papel en la Creación, pasando de propietarios a cuidadores. Resolverla no solo depende de decisiones técnicas, sino de un cambio de mentalidad y de corazón, una metanoia. En este camino nos reencontramos con el resto de tradiciones espirituales y con los movimientos sociales, ecologistas, feministas y tantos otros.

 

También forma parte de nuestro valor propio visibilizar y escuchar a las víctimas de la crisis ecosocial, a los abusados por la codicia de los enriquecidos. Sequías inducidas en África, desaparición de las islas del Pacífico por el incremento del nivel del mar, mayo intensidad de tifones en Timor y Filipinas.  Nos atrevemos a mirar, a ver, antes de que no nos lo cuenten, los rostros de las mayorías amenazadas. Ellas nos enseñan, como nos recordaba L. Aranguren,  que la Naturaleza, como algo distinto y separado del ser humano es un término que los pueblos originarios no entienden, pues se saben sencillamente parte de la tierra.

 

Siguiendo en clave antropológica, la cuestión no es qué educar (currículm) ni cómo (medios) sino para qué: para ser buenos consumidores o buenos cuidadores. El 60% de los menores sin escolarizar viven en zonas de conflicto por el control de los recursos naturales. Para ellos, el derecho a la educación puede ayudar a sobrevivir, resistir al cambio climático y transformar el entorno, manteniendo las culturas propias.

 

El panel final sobre educación transformadora reconoció al gran número de docentes que llevan mucho tiempo trabajando con los jóvenes hacia la sostenibilidad, lo que ha permitido suscitar nuestro momento presente. Pero la motivación para el cambio que vivimos ahora podría ser coyuntural, insuficiente si no creamos estrategias para transformar. El conocimiento debe llevarnos a amar lo que se conoce, expetimentando la naturaleza y sintiéndose protagonistas del cambio, en la palabra y la acción. Es el caso de las experiencias de aprendizaje-servicio. El proceso educativo debe prepararnos también para la interdisciplinariedad, pues no llegarán de otro modo las soluciones. Y esto nos habla también de fomentar alianzas entre la escuela, movimientos sociales, AMPAS, los distintos ámbitos de socialización de la juventud. Y de educar para el liderazgo relacional. Somos lo que somos por los vínculos que tenemos, que hemos recibido, por lo que nos han cuidado. Por eso debemos seguir cuidando a otros y cuidando a la Creación.

 

Podemos ver el vídeo completo de esta jornada.

 

 

 

 

REDES  crece si nuestra IP crece

El último fin de semana de octubre, tal como el año pasado, desarrollamos el Encuentro Nacional de Incidencia Política (IP) de REDES, que en esta ocasión coincidió con el Encuentro de Voluntariado. Contamos con 20 participantes de 14 entidades de REDES, además de Confer y otras 3 entidades amigas. 

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