Los días veintinueve y treinta de noviembre hemos celebrado la sesión presencial del curso de voluntariado de REDES en Sevilla en el que estamos representados PROYDE, SED, PROCLADE Bética, ENTRECULTURAS, FUNDEO y ACCIÓN VERAPAZ, junto a Solidaridad Don Bosco. Han sido dos días intensísimos y gratificantes en los que hemos aprendido muchísimas cosas sobre la globalización, la cooperación y el desarrollo, la educación dentro del ámbito de la cooperación, la comunicación y la participación social, nuestra responsabilidad y nuestra complicidad con un sistema que lleva a sobreexplotar los recursos y hace que unas personas vivan a costa de otras y, por último, la actitud solidaria, la opción por los pobres y el compromiso por la justicia al que nos invita nuestra fe en Jesucristo y los valores evangélicos. 

Han sido dos días de encuentro entre voluntarios, voluntarias y personal de las distintas ONGD que formamos REDES en Sevilla, que nos ha servido también para estrechar lazos, conocernos un poco mejor y dar pasos juntos. Una de las mejores experiencias de REDES es la comunión que vivimos entre nosotros, aunque pertenezcamos a diferentes familias religiosas, es el trabajo conjunto que se ve potenciado por las diferentes acciones o encuentros que organizamos; la solidaridad compartida con los pueblos y gentes más necesitados; la centralidad de la fe en un Dios que nos compromete a todos por igual por la paz, la justicia y el cuidado de la creación.

Al curso llegaron gentes de muy diferentes puntos de Andalucía, incluyendo lugares muy apartados como Almería. Eso sí, todos venían con muchas ganas e ilusión. La atención y la participación fueron muy buenas desde el principio hasta el final y eso que al término ya el cansancio se dejaba notar.

La primera ponencia corrió a cargo de María de la O, de Fundeo. En ella se estuvo reflexionando sobre los aspectos positivos y negativos de la globalización. Igualmente señaló como son los actos, las acciones y el ejemplo en el día a día lo que mejor habla de la cooperación, del voluntariado y de los ideales que compartimos. Y habló de la importancia de las negociaciones entre todos los “actores” para resolver los conflictos que se producen en este ámbito.

Javier, de Solidaridad Don Bosco-Bosco Global, estuvo compartiendo su saber sobre el concepto de cooperación y sobre el desarrollo del mismo en las organizaciones, cuál debe de regir y por qué. Resaltó el protagonismo que en cooperación deben tener las comunidades con las que se está trabajando. También se habló del concepto de desarrollo y de cómo este es definido todavía en muchas ocasiones desde nuestros parámetros occidentales, en su vertiente social, cultural, económica y política.

Ángela de PROCLADE profundizó en el concepto de educación en general y en el ámbito de la cooperación. Mostró las distintas etapas por las que ha pasado la Educación al Desarrollo y propuso una actividad de análisis de proyectos concretos viendo a qué etapa correspondían y qué se podría modificar para que fuesen lo que ahora se espera de un proyecto de cooperación al desarrollo.

Leticia de PROYDE presentó la comunicación y la participación social como fórmulas para crear impacto en la sociedad y como instrumentos para dar visibilidad, facilitar el entendimiento y ser agentes de cambio. También habló sobre la licitud o ilicitud del uso de la miseria para conseguir fondos. No podemos dejar a un lado la ética por mucho que nuestros propósitos sean solidarios.

Lourdes, que colabora en diferentes entidades, estuvo hablando sobre género e hizo ver cómo la igualdad de género se convierte en equidad cuando la pasamos por el filtro de la justicia social. Reflexionó igualmente sobre las desigualdades y la violencia. También habló de visibilizar la realidad de género y animó a hacerla presente en lo cotidiano y por supuesto en los proyectos de cooperación.

Fernando de SED nos hizo ser conscientes de la repercusión que nuestros actos tienen en el medio ambiente y cómo vamos dejando una huella ecológica que podemos incluso rastrear. Esto, llevado a la realidad, ayudó a abrir los ojos y a ver: los países ricos podemos mantener nuestro nivel de vida gracias a los recursos procedentes de los países empobrecidos y nosotros, con nuestro consumo, somos cómplices de esta realidad. 

Javier A. y Javier S. de ACCIÓN VERAPAZ estuvieron reflexionando sobre cómo los relatos evangélicos no solo invitan sino que exigen mirar y ver la realidad, acercarnos a ella para transformarla, haciendo no lo mínimo sino lo máximo que podamos hacer. Igualmente nos exigen luchar por la justicia, la libertad, la igualdad y la vida de todo ser humano. Y no podemos olvidar que hay una clara opción por los más pobres, los excluidos, los marginados, los encarcelados… A continuación propusieron unos dilemas morales para que se trabajasen con el objetivo de ver qué valores evangélicos estaban en juego. Fue bastante complejo ponerse de acuerdo sobre qué decisión tomar y de ahí surgieron interesantes reflexiones.

Todos estos diversos temas se fueron relacionando con los distintos ODS que configuran la actual Agenda 2030.

El encuentro terminó con una pequeña evaluación y con la entrega de un diploma a cada participante. Ya estamos pensando en el curso del año próximo, después de haber tenido que dejar a gente fuera por la gran demanda alcanzada. Gracias a todas y todos por el esfuerzo y la participación.