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Las palabras pueden sumar, restar o multiplicar. Las palabras significan y dan significado a lo que hacemos, a aquello por lo que trabajamos y a aquellas personas a las que queremos visibilizar. Por eso cuando en Taller de Solidaridad vimos que desde REDES se nos daba la oportunidad de asistir a un curso que llevaba por título: “Palabras que suman. Comunicación y género en entidades sociales”, no nos lo pensamos dos veces y nos apuntamos.  

 

Somos conscientes de que todavía nos cuesta integrar con total normalidad el lenguaje inclusivo, ese lenguaje que contribuye a ver la realidad desde la horizontalidad de la diversidad. Y al compartir esta vivencia con el resto de personas y entidades que asistieron al curso, nos dimos cuenta de que nos encontramos en un lugar común de dudas, pero a la vez de interés por el cambio, de sensibilidad hacia el lenguaje.

 Algo que se hizo aún más patente al realizar el ejercicio que nos planteó la formadora, Mª Luisa Antolín Villota, de analizar el lenguaje en los medios de comunicación y luego hacerlo en los materiales que utilizamos las propias entidades. Ahí vimos que hemos recorrido caminos muy diferentes. Mientras que los periódicos siguen cayendo en la utilización sistemática del masculino y de las imágenes sexistas, las ONG nos preocupamos por no repetir patrones, por romper esos estereotipos. Es cierto que no siempre lo conseguimos, y por eso son tan necesarios puntos de encuentro como este, que nos permiten reflexionar, analizar y poner en común lo que estamos trabajando y lo que aún nos queda por hacer.

 Durante cuatro horas vimos que hay alternativas, que existen formas de incluir, pero sobre todo que existe la necesidad, la sensibilidad y las ganas de hacerlo. Como dijo una de las asistentes: “es cuestión de tiempo, de normalizarlo”. Y ahí estamos, en el trabajo de convertir en normal algo que siempre debió serlo.

 

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