El 30 de julio recordamos el Día Mundial contra la Trata de Personas, un delito que priva de su dignidad y libertad a millones de personas, y del que se lucran económicamente diferentes grupos delictivos organizados. 

 Distintas entidades de REDES, como Fundación Cruz Blanca y Fundación Amaranta, llevan realizando un importante trabajo a nivel internacional en asistencia, acompañamiento, sensibilización e incidencia ante este delito: esclavitud del siglo XXI, invisible, que se nutre de la desigualdad, la pobreza, la impunidad y la injusticia (Proyecto Esperanza-Adoratrices). Nos unimos hoy también a la Fundación Serra-Schönthal, vinculada a las hermanas Oblatas del Santísimo Redentor y que participó en el Encuentro de Incidencia Política de REDES 2019. Ellas nos insisten que la trata de personas no es únicamente responsabilidad de las autoridades competentes, sino que todas las personas podemos colaborar y ayudar a combatir este delito a través de información y toma de conciencia sobre esta situación.

Es importante mostrar esta realidad, con palabras de una mujer que lo ha vivido en primera persona:

“Soy nigeriana, quise venir a España para comprar una casa a mis padres porque ellos no están muy bien allí, y al final me di cuenta de que era un engaño total porque me dijeron que trabajaría en un supermercado donde ganaría el suficiente dinero para regresar a mi casa, y cuando me di cuenta quise escapar, pero ya era demasiado tarde para mí. Quisieron cortarme mis piernas, sin lograrlo, pero al final me pusieron a ejercer en la calle para pagarles 50.000€. Al final logré pagar 30.000€. Después, tuve ayuda y empecé a trabajar y buscar documentación. No era fácil, porque el hombre que me trajo estuvo detrás de mí y quedé en que no le denunciaba si me dejaba en paz.

Gracias a Dios ahora ando bien, desde que he llegado a esta ciudad he hecho muchas cosas…Empecé una vida normal, no ha sido fácil, pero voy andando poco a poco. Ahora tengo un hijo pequeño, Que sepáis que no es fácil. Hay mucha gente que no es capaz de empatizar, yo no pido que pongan sus pies en mis zapatos, pero sí tener compasión porque muchas veces, la gente viene y nos insulta, sin saber el daño que hacen. Yo de mi parte lo sé por todo lo que he pasado en la calle. Yo nunca quise ejercer prostitución, nunca. Y si lo he hecho era porque tenía que pagar mi deuda, pero cuando pude salir, he salido. Para mí es muy importante sentir cariño de otras personas y yo sé de otras mujeres que están así también, que quisieran ser queridas, quisieran ser acogidas. El proyecto de las Oblatas para mí son mi familia. Cuando he estado en la calle es muy importante sentir que hay alguien que te quiere, porque desde que he llegado aquí me han hecho saber que yo valgo, que no soy inútil, que no soy un trapo, qué más puedo decir… Gracias” (F.C.)

 

Durante la pandemia

Este año la ONU ha mostrado su preocupación debido a la pandemia y alerta sobre el posible incremento de este delito: “La crisis económica y las restricciones para viajar por la COVID-19 pueden exponer a migrantes y refugiados a mayores abusos y hacerles caer en situaciones de casi esclavitud, como la trata de personas, una práctica que puede incrementarse”. De hecho, Fundación Cruz Blanca recuerda que las medidas de contención de la pandemia a nivel global no han impedido que las redes delictivas mantuvieran su actividad. En su nota de prensa, denuncian la mayor desprotección, discriminación y exclusión de las víctimas de trata durante el confinamiento. 

La red internacional de la vida consagrada Talitha Kum, expone en un informe reciente, que “Las medidas tomadas contra la Covid-19 a nivel global de parte del ámbito político, social y sanitario han recaído fuertemente sobre los migrantes, en modo particular sobre aquellos sin papeles o sin permiso de residencia. Muchos de ellos sufren la trata de personas.”

Desde la Fundación Amaranta nos relatan que muchas de las mujeres que acompañan provienen de situaciones de explotación en las que se han visto privadas de libertad, y por ello “viven con especial dureza el haberse visto repentinamente confinadas de nuevo”. Al mismo tiempo, se enfrentan a un nuevo miedo, tanto por ellas como por sus familias lejanas, en países donde las condiciones sanitarias a veces no dejan mucha esperanza. “Hemos vivido todo esto, acompañándolas, y hemos sufrido, pero también les agradecemos por saber cómo vivir este momento difícil para todos. Ellas han sabido resistir el tiempo de confinamiento sin rendirse. Es muy difícil mantener la esperanza frente a un futuro incierto, frente a la burocracia, la falta de documentación y un largo etcétera de necesidades básicas que cubrir; y ahora, con la incertidumbre añadida de qué les sucederá, en un contexto en el que el trabajo siempre es más difícil de encontrar, los cursos se detienen, la justicia se retrasa...”

 

Durante la pandemia la F. Serra-Schönthal está desarrollando la campaña Contagia solidaridad que ha dado hasta este momento apoyo a 39 proyectos de 10 países.

 

Investigar y reivindicar

Junto a las entidades citadas y la Red Española Contra la Trata de Personas (en la que participan Confer y Cáritas), reivindicamos una Ley Integral para la prevención, asistencia y protección a las víctimas de la Trata de Seres Humanos, que dé coherencia al ordenamiento jurídico actual, con un enfoque de Derechos Humanos e incorporando las perspectivas de género y de infancia. Recientemente REDES ha participado en el inicio de un programa de capacitación en Incidencia Política con entidades que trabajan en el ámbito de la trata de seres humanos, como la Fundación Fernando Pombo, Sicar cat o el Instituto de Migraciones de la Universidad de Comillas. 

Serra-Schönthal alerta también sobre la necesidad de investigar las nuevas formas de prostitución que se están dando por la influencia de las redes sociales, especialmente durante la pandemia. El Papa Francisco el pasado 9 de febrero subraya que, “es necesario, por una parte, educar a las personas sobre el uso saludable de los medios tecnológicos y, por otra, vigilar y recordar sus responsabilidades a los proveedores de esos servicios telemáticos.”