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Estamos celebrando el 75 aniversario de la Organización de las Naciones Unidas. Nuestro compañero M. A. Velasco, anterior presidente de Proclade y reciente miembro del grupo de Incidencia Política de REDES, nos comparte de primera mano el papel de las entidades religiosas en el proceso de renovación de la ONU.

En el contexto de crisis global, el papa Francisco ha dirigido un breve vídeo a la Asamblea de la ONU para animar a tomar conciencia del momento: “O salimos mejores o salimos peores de esta crisis.”

El mundo ha cambiado mucho desde la creación de la ONU al final de la II Guerra Mundial. Hemos transitado por la Guerra Fría, por el Unilateralismo nacido podo después de la Caída del Muro de Berlín y estamos iniciando una nueva era plurilateral o multilateral. La ONU y todas las organizaciones del “sistema ONU” están trabajando en propuestas de renovación de la Organización. La Organizaciones Basadas en la Fe (OBF), han hecho también su propuesta de mejora.

Las OBF reconocen la enorme labor que la ONU ha realizado desde su fundación y resalta dos puntos de partida que hacen especialmente significativa la aportación de las Organizaciones Basadas en la Fe. En un primer lugar, estas entidades llevan, en su mayor parte, siglos de funcionamiento, a lo largo de los cuales han cambiado su estructura buscando ser fieles a sus principios fundacionales. En un segundo lugar, las OBF están directamente en contacto con la Sociedad Civil, diseminadas por todo el mundo (organizaciones globales) y en contacto directo con los destinatarios de muchas de las resoluciones tomadas por la ONU. Tomando en cuenta estos dos puntos de partida se pide con fuerza el reconocimiento expreso de las OBF y su presencia en las deliberaciones y tomas de decisión de los organismos del “Sistema ONU”.

Las propuestas denotan una visión crítica y propositiva, centrada en la realidad de las personas y que busca la transparencia. Son sugerencias concretas y argumentadas que surgen del conocimiento de la actual estructura de la ONU, con sus limitaciones y oportunidades. Se organizan en estos cuatro apartados:

 1. Hacer que sea más central y significativo el papel de la sociedad civil, incluidas las OBF, en los procesos de la ONU.

 2. Reformar la estructura y el alcance de la labor del Consejo de Seguridad para reflejar una comprensión moderna y centrada en la "seguridad" de la comunidad y el fomento de la democracia de la ONU.

3. Crear un órgano de la ONU dedicado a la coordinación de los exámenes tanto internos (es decir, de toda la institución de la ONU) como nacionales de la aplicación de los tratados, declaraciones, resoluciones y pactos de la ONU

4. Ampliar la capacidad tecnológica, la asequibilidad y la accesibilidad para revisar el enfoque logístico de los procesos de la ONU de manera que la participación a distancia se convierta en un modo principal de funcionamiento.

Las conclusiones de la propuesta de las OBF es claro; con setenta y cinco años de pruebas y tribulaciones a nuestras espaldas, y en medio de un presente singularmente desafiante:

1.      Reafirmamos nuestro firme compromiso con el bien común de la comunidad internacional.

2.      Estamos preparados, para responder en tiempos de crisis y como constructores de comunidades con raíces duraderas en los márgenes, para estar a la altura de los desafíos imprevistos que se avecinan junto con nuestros socios en los organismos de la ONU, los gobiernos y la sociedad civil.

3.      Ofrecemos nuestras ideas fundamentales, nuestra pasión para animar a la comunidad y nuestra dedicación unificadora a la verdad, al servicio de los derechos humanos, en la afirmación de la dignidad y el valor de la igualdad de cada persona y en el apoyo de una relación sostenible entre la humanidad y el medio ambiente.

4.      Mantenemos la fe en que una ONU mejor y un mundo mejor son posibles, sólo si estamos dispuestos y dispuestas a construirlos mediante la colaboración entre naciones, creencias, culturas y generaciones.

Algunas de las congregaciones que inspiran a las entidades socias de REDES participan directamente en la interlocución con organismos vinculados a ONU, como el Consejo Económico y Social (ECOSOC). Es el caso de la Congregación de la Bienaventurada Virgen María (Fundación Mary Ward), los Salesianos (Jóvenes y Desarrollo/Misiones Salesianas) o los Claretianos (Fundación Proclade). Dentro de los objetivos de Incidencia Política de nuestro nuevo plan estratégico nos hemos propuesto avanzar en la coordinación en este tipo de presencias que pueden enriquecer a toda la red.

REDES, en la enorme diversidad de sus entidades socias, es testigo de cómo participáis en los procesos transformadores a todas las escalas, desde los centros de gobernanza global hasta las comunidades que acompañamos en el terreno cada día. 

 

 

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